martes, 30 de septiembre de 2008

Marketing y fútbol


Denver, Colorado, Usa. Antes de un partido de la NBA diez personas con un balón de baloncesto por cabeza, llaman la atención de los medios de comunicación y distribuyen muestras de un producto contra la calvicie.


Bruselas, Bélgica. En las aceras de ésta y otras ciudades del país aparecen dibujos realizados en tiza. Son condones Durex y las texturas de los diferentes tipos de baldosas se aprovechan para representar los distintos modelos.

Buenos Aires, Argentina. Cuando el semáforo se pone en rojo en una gran avenida, dos jóvenes de esmoquin cruzan la calle exhibiendo una gran pancarta que anuncia una revista.
Paris, Francia. La marca Nike dibuja áreas con tiza en más de 20.000 alcantarillas, simulando porterias con ellas. Al lado un sello,Nikefootball.com
Mumbai (antigua Bombay), India. En una concurrida calle, un gran espejo con una pegatina de un coche a tamaño real. Los transeúntes se ven reflejados como si ya estuvieran dentro del coche.

Sydney, Australia. Servicios públicos, pegatinas en el interior: “Te espero mañana a la misma hora” All-Bran de Kellogg’s.

Sttutgart, Alemania. Más de 3.000 balones de fútbol cuelgan de los árboles. Es una campaña de unos grandes almacenes antes de los mundiales.

Marketing de guerrillas, ambient marketing, publicidad en vivo. Las denominaciones son variadas, lo que hay en común es que son métodos originales, sencillos y económicos para anunciar diversos productos. Y que funcionan. Porque llegan no solamente a quien los ve en directo, si no a mucha más gente, tanto mediante el boca a boca como gracias a la importante cobertura que les dan los medios de comunicación.

Estas propuestas, a diferencia de lo que suele suceder con los medios y métodos tradicionales, están al alcance de las Pymes. Pero para que funcionen no vale llamar la atención a toda costa. Cada acción tiene que integrase en el plan de marca, tiene que reflejar la personalidad de la marca, tiene que ser creada y realizada por profesionales.
En España hay pocos ejemplos de este tipo de acciones, pocos profesionales que las proponen, pocos anunciantes que se atreven. BIP Coach Sport propone esta metodología de marketing, especialmente aplicada al entorno del fútbol.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Internet, la nueva fórmula de hacer scouting

Internet se ha convertido hoy en día en una herramienta perfecta para los buscadores de talentos (Scouts) o para cualquier Secretario Técnico interesado en "bucear" por la red en busca de jugadores interesantes. La fórmula es bien sencilla, un representante, amigo, familiar, empleado del club graba en video a un jugador, buscando la recopilación a través de un montaje fragmentado, aquellas acciones que destacar en el futbolista, con el fin de obtener un resultado final atractivo. Evidentemente existen dos tipos de hacer el video, resaltando solo las acciones en las que el jugador sale exitoso, o por el contrario incluir tambien fracciones de video donde veamos errores o mejor dicho matices perfeccionables (esta segunda opción es la más idonea).
Una vez tenemos el video lo colgamos en la red, a través de sus muchas opciones, Google Video, YouTube ... A continuación hay que arroparlo con una campaña de promoción adecuada.
Un video abrió las puertas del Manchester United a un niño australiano de nueve años, después de que su abuelo enviara una cinta con sus jugadas a la sección juvenil del campeón de la Premier League. El video, en el que se ven regates, malabarismos y goles del pequeño Rhain Davis, lo habían visto antes otras 800.000 personas en Internet a través de la plataforma Youtube

El club rechazó por adelantado las posibles críticas por reclutar niños de otros países para sus equipos. "El Manchester United está orgulloso de su historia en el fomento de jugadores y de invertir tiempo y esfuerzo en encontrar los mejores jugadores del futuro", aseguró en un comunicado.
El fichaje de Davis es parte del continuo sistema de selección, que para la próxima temporada tiene previsto reclutar a otros 40 jugadores de esa edad, sin renunciar a utilizar esta metodología de busqueda.
Lógicamente esta manera de proceder, no es comparable con la observación y análisis a pie de campo, pero no cabe duda de que es un recurso muy económico para los clubs, que puede servirles, para superar un primer "casting" y poder contactar con facilidad con el jugador, representante o familiares.
En un equipo de nuestra tierra, Atlético Ciudad de Lorquí, y de la mano de un paisano y amigo nuestro, Francisco Sánchez "Paco Cuco", se ha llevado a cabo este procedimiento para fichar al delantero argentino Andrés Formento. Como él están habiendo muchisimos casos y es que se está poniendo de moda y me parece perfecto. Es una recurso más para que salgan beneficiados tanto los jugadores como las secrearias técnicas de los clubs. Una consecuencia positiva de la globalización y la democracia que propone internet (un niño boliviano sin recursos puede verse beneficiado de esta medida). Entramos en la nueva era del Scouting, lejos quedarán los viajes de hotel con camara de video y libreta. Desde la misma oficina del club o desde nuestra misma casa, tendremos la posibilidad de ver al jugador que estamos buscando.


viernes, 26 de septiembre de 2008

Lo que el aficionado no sabe

El ciudadano de pie opina, es el deporte nacional, más bien rajar sería el termino correcto. Se critica sobre política, prensa rosa, el vecino, y como no, sobre fútbol. De fútbol sabemos todos, o al menos eso creemos. Jugar al fútbol desde bien pequeñitos, y haber visto alrededor de 5.000 partidos por la tele, parecen credenciales de sobra para ser un entendido de este juego. Que nos guste, nos apasione, nos emocione no quiere decir que sepamos de fútbol. La pregunta es, ¿sabe el aficionado que es una permuta?, ¿domina las Reglas de Juego?, ¿conoce la metodología de entrenamiento?, ¿que conocimientos tiene sobre táctica?, y técnica? y de estrategía?, ¿sabe que es planificar una temporada?, ¿trabajar y dirigir equipos humanos?, ¿entiende de psicología del deporte?, pues señores su respuesta es que si, y te lo dicen en la barra de un bar sacando pecho, "Yo si!", a la vez que te impregnan con su agradable aliento. Puedes toparte con frases de estos mentores del balompie como:

"Tenía que habersela pasao antes, es bueno, pero es muy chupón!" o "Miralo andando al cabrón, que no hace ná!"puedes encontrarte con algunos más intelectuales que se atreven a desvelar ciertos saberes tácticos: "Tienen que abrir más el juego, asi no van a hacer ná" o "Si es que están tos ahí encerraos en el área!".

Realmente espectacular, parece que no puedan oirse, no argumentan nada, no profundizan en el aspecto "científico" de la cuestión, ¿Sabes por qué ese equipo juega por el centro?,¿Sabes que automatismos tiene ese equipo, y que si están elaborando un juego interior sea por que un Scout ha estudiado al rival?, ¿Sabes por qué está ese equipo encerrado atrás?, ¿Sabes que es un repliegue defensivo?, ¿y un juego ofensivo basado en el contraataque?. Posiblemente no sepan ni que es una variante, es más me juego la vida a que no saben que es un desdoblamiento (te dirán que es la subida del lateral al sobrepasar a su compañero de banda, bueno con sus palabras).

Ya no solo critico el poco dominio técnico del fútbol, sino el que me parece aún más lamentable el desconocimiento que se tiene de los aspectos que realmente forman parte de este deporte, y que son criticados con soberbia, como si supieramos la verdad absoluta. Todas estas emociones, sensaciones, experiencias, se viven en un vestuario, y para saber y entender de fútbol no tenemos porque haber practicado o formado parte de un equipo, pero para saber de ciertos aspectos de convivencia y experiencia futbolistica, si. Solo los que habitan en un vestuario, son conocedores de los secretos que guían el rumbo de los equipos. El aficionado no sabe de las relaciones entre los jugadores, ni como suman, ni como restan al colectivo. No saben de problemas personales de jugadores, ni de primas secretas. De favoritismos del entrenador, ni de transnochiegos que revuelven el ambiente. Desconocen las envidias que hay entre los futbolistas, ni ve las carcajadas entre 5 compañeros en un rondo al marear al más joven. Por supuesto pocos saben como rinden 22 jugadores en los entrenamientos sino van a verlos. Saben lo que la prensa les enseña, y asi mal vamos.

No tenemos todos los conocimientos que creemos sobre fútbol, falta modestia y humildad, y tampoco la información plena de todo el entramado que encierra un vestuario. Poseemos un 20 % de "la verdad" de este deporte, que pese a su complejidad seguirá siendo el tema a debatir con más expertos de todos los que existen sobre la tierra. El mensaje de este articulo no consiste en vetar o negar la opinión a quien no le avale una experiencia profesional o una titulación federativa, faltaría más, pero si hace una llamada a la reflexión sobre tener algo más de prudencia a la hora de soltar juicios, y sobre todo de molestarse en leer y aprender los entresijos de este grandioso deporte, que no son pocos.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Los estudiosos del fútbol


Me llaman poderosamente la atención dos casos: Rafael Benítez del Liverpool FC y José Mourinho del Inter de Milán. Dos entrenadores triunfadores, con resultados y como característica peculiar el hecho de que no formaron su nombre como jugadores profesionales. Es decir, que lo realizado por Benítez y Mourinho demuestra que no es un requisito haber sido un futbolista profesional para dirigir a una escuadra de máximo nivel. El requisito fundamental es ser capaz. Rafa Benítez, nacido en España cuentra con dos ligas ganadas en su país, una FA Cup en Inglaterra, una Copa UEFA y una Champions League en 2005. Hoy espera rival para los cuartos de final de la edición 2007 de la máxima competición europea de clubes.

El entrenador español resume así su trabajo, donde le da especial preponderancia al trabajo de equipo como método:

"Tienes que trabajar bien, peo necesitas un buen grupo de trabajo. Necesitas gente capacitada e implicada y yo he tenido la suerte de tener un buen grupo de trabajo. Esto son muchas horas de trabajo. La gente dice que estando ahí arriba es muy fácil hablar, pero no, tanto mi cuerpo técnico como yo somos gente de muchísimo trabajo, de levantarnos muy temprano y de acostarnos muy tarde. Creo que esa es un poco la clave. Estuve en Italia viendo el trabajo de Arrigo Sacchi, porque veía que su equipo que era casi perfecto. Tengo buena relación con él. Estuve estudiando durante mucho tiempo su modelo. A veces hay gente que piensa que por el hecho de no haber jugado en la elite no eres futbolero. Hay muchos entrenadores que han jugado al fútbol muchos años. Yo no pude jugar en un equipo grande y llevo la experiencia de otro tipo de fútbol, pero a la vez mucha ilusión. No haber jugado en la elite implica que te tienes que preparar más, porque en ese sentido partes con una cierta desventaja".

¿Hay algo de su carrera como futbolista? Prácticamente nada. La mayoría de sus reseñas o biografías se enfocan sobre sus inicios como entrenador de inferiores en el Real Madrid hasta llegar al Real Madrid “B”.

También se sabe que Benítez ha estudiado el basketball y el ajedrez para aplicar esos conocimientos al fútbol, y desde su llegada a Inglaterra está siguiendo el cricket del cual afirma ser un deporte “muy complicado”.

José Mourinho también tiene lo suyo, desde muy jóven se dio cuenta que su talento era por la táctica y colgó los botines cuando jugaba para un equipo de Segunda “B” en Portugal llamado Sesimbra. Empezó a espiar equipos como ayuda a su padre en el Belenenses y es ahí donde decide ser entrenador. Con estudios de Gestión Administrativa, realizó también la Licenciatura en Educación Física, con la especialidad de Metodología en Fútbol, para después conseguir el título de entrenador por la UEFA. Inició entrenando a el Estrela Amadora y el Vitoria Setúbal hasta que en 1992 trabajó con Bobby Robson en el Sporting de Lisboa como traductor-asistente. Ahí Mourinho destacó por sus apuntes a Robson quien poco a poco lo fue tomando en consideración hasta convertirlo en su asistente técnico, pasó de ser el traductor a ser su mano derecha. Mourinho acompañó a Robson durante tres temporadas más en Oporto, y luego la mancuerna se disolvería al emigrar el inglés hacia Barcelona. El entrenador portugués llegaría al club blaugrana solicitado expresamente por el holandés Louis Van Gaal para realizar los informes de los rivales. Lo demás ya lo sabemos. Entrenador del Oporto, campeón de liga, de Europa, subió al Chelsea FC a la categoría de élite mundial, y ahora prueba un nuevo reto en el Inter.

Mourinho dice:

"Un entrenador no tiene que adaptarse a sus gustos personales, tiene que adaptarse a la realidad de la Liga en la que está. Me da igual la imagen que tengan de mí como líder de un grupo de trabajo. Lo que me importa es cómo se sienten los futbolistas que trabajan conmigo. Quiero que se sientan protegidos, motivados y en una posición cómoda, aunque sea mi imagen la que esté en juego. Al final de la temporada pasada, mis jugadores dijeron que mi forma de ser con los medios les había proporcionado una paz en el plano social con la Prensa que no recordaban y eso les permitió jugar con tranquilidad. Así que objetivo cumplido. Eso es lo que importa. En el fútbol hay que ser listo y adaptarse. No puedes decir todo lo que piensas ni todo lo que sabes".

Estas son dos historias que nos demuestran que debemos mantener una preparación constante, crítica, abierta, adaptable al entorno, dispuestos a echar mano de recursos que demuestran capacidad y no reducir nuestro espectro de posbilidades al momento de integrar equipos de trabajo.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Guerrilla futbolera

Otra joya del marketing de guerilla. En este caso, el concepto y la puesta en escena son verdaderamente aceptadas. Creo que lo más positivo es que fusiona la publicidad tradicional en los campos de futbol con la innovación creativa, el resultado otra maravilla creativa.
Como podéis comprobar se trata de la marca de un pegamento que quiere comunicar su poder para pegar. Que más decir; la imagen no deja lugar a dudas.

El único problema que le veo es si los balones se ven o distinguen lo suficiente en el campo. Lo qué está claro es que por la tele tiene que verse muy claro.

En definitiva, si somos capaces de dar un valor aňadido a nuestra publicidad o concepto tradicional, solo con ese esfuerzo extra podemos crear obras verdaderamente sugerentes, ¿ Por qué sería de este anuncio sin los balones pegados? Nada... o simplemente un mensaje publicitario más entre los millones que recibimos cada minuto...

martes, 23 de septiembre de 2008

Introducción al marketing de guerrilla

El trabajo de cualquier persona que se dedique de lleno al marketing se puede resumir en una frase: llamar la atención.

Hace menos de 20 años todo era bastante sencillo; se le pagaba a un medio de comunicación masivo como la radio, el periódico o la TV y se ponía un anuncio de interrupción. De esta forma, el consumidor se daría cuenta del producto mientras se entera de algo que le interesa —mediante un programa de TV, de radio o un artículo de periódico— y si le interesara lo suficiente, buscaría más información para realizar el proceso de compra. Para bien o para mal, esta fórmula fue usada por demasiada gente, obligando una evolución en un consumidor que antes era expuesto diariamente a una decena de marcas y hoy en día se topa con cerca de 1,500 en las mismas 24 horas.


Dicha evolución trajo una especie de invulnerabilidad hacia todo tipo de publicidad. Hoy el consumidor promedio inconcientemente filtra y selecciona los mensajes publicitarios a los que desea estar expuesto. Consecuentemente, los mercadólogos se toparon con un problema y nuevo reto; la vieja fórmula no era tan efectiva. Qué hacer? Buscar nuevas formas de llamar la atención. Los comerciales ahora tienen pegajosas canciones, son humorísticos, te cuentan una historia, los programas de TV ahora no se interrumpen sino que dentro del mismo programa está el anuncio usado por los personajes principales, el spam, el correo (real) basura, el marketing viral y algunas más, pero sin duda mi favorita, y de las que les platicaré el día de hoy es el marketing de guerrilla, o marketing ambiental.

Qué es?

Es la utilización del medio, que en conjunto con el tiempo, esfuerzo y sobretodo imaginación con el fin de transmitir un mensaje publicitario, dejando al lado la necesidad de grandes presupuestos, dado que generalmente no hay un medio al cuál pagarle —la distribución del mensaje publicitario es la tajada más grande del presupuesto de marketing—. El término Guerrilla Marketing fue acuñado en 1984 por Jay Conrad Levinson en un libro con el mismo nombre. En éste, Levinson da agresivos tips y armas para ser utilizados por pequeños negocios con recursos financieros limitados.

Las características del marketing ambiental, descritas por el mismo Levinson son las siguientes:
  • Está diseñado para empresas pequeñas
    Con bajo presupuesto.
  • Debe estar enfocado en la psicología humana, más que en la experiencia
    La experiencia es una habilidad adquirida por la repetición y constancia de realizar una tarea. El marketing de guerrilla se trata de crear algo nuevo.
  • En lugar del dinero, la principal inversión es la imaginación, tiempo y esfuerzo propio
    Es barato, pero requiere quién lo haga.
  • Debe crear relaciones nuevas, pero enfocarse a las ya creadas
    El 80% de las utilidades viene del 20% de los clientes. Generalmente estos son los que ya tienen confianza en la marca y repiten sus compras, además, son una de las mejores herramientas de marketing.
  • El uso de la mercadotecnia tradicional y la tecnología para lograr que el mensaje llegue
    Dar uso a todos los recursos disponibles, el marketing de guerrilla no actúa solo. Necesita una buena plataforma de cuál sostenerse.
Generalmente, este tipo de mercadotecnia convive con el consumidor, que lo puede tocar y manipular. O el mismo medio es el que lo modifica. Para la desgracia de muchos de nosotros, el ambient marketing no es muy común en países tercermundistas y ciudades pequeñas. De hecho, en persona sólo me ha tocado una vez y fue relativamente hace poco.
He querido introducir este concepto de marketing para que los lectores conozcan el significado de posteriores articulos relacionados con el marketing de guerrilla y el fútbol.

Adidas vs Nike


Son las dos marcas que reinan en el mercado del fútbol. Adidas siempre ha ido a la cabeza pero Nike lleva tiempo recortando la distancia a pasos agigantados (además de ser la referencia en artículos deportivos). Como es lógico cada una tiene su icono. El de la marca americana es sin lugar a dudas CR7, mientras que el de la firma germana posiblemente sea Messi.

En el Mundial de Alemania tenían un gran duelo. Adidas parecía que contaba con más posibilidades por el hecho de vestir a 4 de los 8 cabezas de serie (Alemania, Francia, España y Argentina), mientras que Nike sólo lo hacía con 2 (Brasil y México). No obstante eran muchos los que preveían una final Alemania-Brasil, ya que por caprichos del cuadro no se verían las caras hasta el último partido. Sin embargo ni una ni otra, y la final se la disputaron Francia e Italia con victoria para los azzurros, equipados por Puma. Esta última no llega al nivel medático de Adidas y Nike, pero no deja de tener una enorme importancia. Por ejemplo era la marca que más selecciones vistió en el Mundial (13), incluídas todos los conjuntos africanos.

Este enfrentamiento no tiene lugar solamente en cuanto a selecciones nacionales se refiere, sino que rivaliza en cada país de manera curiosa.Es una situación de la que me di cuenta este fin de semana viendo el Chelsea vs Manchester. Los londinenses "disfrazados" por Adidas, y los de rojo por Nike. Es un hecho que se repite en casi todas las ligas del mundo.

Milán (Adidas) Inter de Milán (Nike) / Real Madrid (Adidas) Barça (Nike) / Chelsea (Adidas) Manchester (Nike) / River Plate (Adidas) Boca Juniors (Nike) ... se trata de una lista interminable si nos paramos a pensar, y es que ninguna de las dos firmas se ha adueñado de los dos clubs punteros de cada país. Asi que a partir de ahora tendremos que pensar que los "derbis" que se disputan en cada territorio mundial, enfrentan además de dos ciudades, culturas o tradiciones, a dos gigantes de la sponsorización mundial y los intereses que eso derpierta.

En su objetivo de desbancar a la marca germana del trono, Nike quiere dar un golpe de efecto importante buscando el equipar a la Selección de Alemania, ligada a Adidas desde 1954. Y es que se considera al país centroeuropeo como el mercado futbolístico más importante de Europa (Adidas vendió 1′4 millones de equipaciones deportivas parecidas a las de Alemania durante el Mundial), por ello ha realizado una oferta que será complicado que no se acepte. Mientras por el contrato con Adidas la federación alemana recibe entre 10 y 11 millones de euros al año, Nike ofrece ni más ni menos que 50 millones anuales. Parece que se avecinan los tiempos del ‘jogo bonito’.

lunes, 22 de septiembre de 2008

El hombre que prefería la lluvía


Beckenbauer, por entonces capitán de la selección alemana, invocó al mito el 3 de julio de 1974, minutos antes de que comenzara la semifinal contra Polonia. Puede parecer curioso, pero los alemanes temían más a los rapidísimos polacos que a los holandeses de Cruyff. Diluviaba sobre Frankfurt y parecía obvio hablar de Walter: decir “hace tiempo de Fritz Walter”, en alemán, significa que llueve. Pero había mucho más. Se cumplían casi exactamente 20 años de la final de Berna, y Fritz Walter, el campeón más grande, iba a ver el partido. Beckenbauer reunió a sus compañeros y les habló de Fritz Walter.


Fue un futbolista excepcional, una fiera en cualquier zona del campo. Un Di Stefano, según quienes le vieron. Fue el hombre que dio a Alemania la Copa del Mundo de 1954, con aquella increíble final de Berna contra la gran Hungría. Llovía en Berna, y eso, evidentemente, ayudó.

Pero la grandeza de Fritz Walter superó una simple final, o una simple carrera deportiva. Fue la grandeza de una vida extraordinaria.

Debutó con el Kaiserslautern, el equipo de su ciudad, a los 17 años. A los 19, en 1940, vistió la camiseta internacional en un encuentro amistoso contra Rumanía. Ya había estallado la guerra y la Alemania nazi organizaba partidos con sus aliados. Luego se acabó el fútbol. Fritz Walter fue reclutado, asignado a las fuerzas paracaidistas y lanzado sobre la frontera entre Hungría y Eslovaquia. Le hicieron prisionero y le internaron en un campo de concentración, donde contrajo la malaria. Esa es la razón, bien conocida, de que no pudiera soportar el calor del sol (le subía la fiebre) y prefiriera la lluvia.

Durante el cautiverio, jugó algún partidillo de fútbol con los guardianes húngaros. Cuando llegaron los rusos, para llevarse a los alemanes a un gulag soviético, los guardianes afirmaron que Walter era austríaco. Y le salvaron la vida. Volvió a su país, volvió al fútbol, dio dos ligas (1951 y 1953) al Kaiserslautern y capitaneó la selección de 1954. Venció a los húngaros, pero no les olvidó.

Dos años después, en 1956, los tanques soviéticos tomaron Hungría mientras la selección andaba de gira. Los jugadores se negaron a volver, e iniciaron un triste peregrinaje por Europa occidental: Puskas, Czibor, Kocsis, Hidegkuti y compañía se convirtieron en los Globetrotters del fútbol de posguerra. ¿Saben quién les organizaba amistosos y les prestaba dinero? Fritz Walter, que con casi 40 años seguía siendo el capitán del Kaiserslautern y de Alemania.

Después de la retirada, sin apenas ahorros, declinó las ofertas para convertirse en técnico o directivo. Eligió trabajar en la rehabilitación de presos. Poco antes de morir, en 2002, afirmó que su vida había sido “absolutamente feliz”.

Piensen, por favor, en Fritz Walter cuando llueva sobre el césped. O cuando un futbolista multimillonario se queje por cualquier cosa.

domingo, 21 de septiembre de 2008

O principe


Ojos saltones, flacura llamativa, gran timidez y una derecha prodigiosa son características que hicieron del ‘Príncipe’ un ser tan particular. Gracias a una humildad inimaginable era respetado por todas las hinchadas. Nada de farándula, copas o noches largas. Tal fue la imagen que brindó, que UNICEF lo nombró como su embajador y supo ser idolatrado por Maradona y Zidane. En definitiva, un ‘10’ en todos los campos del fútbol y de la vida.

‘’Cómo el llanto de un rey cuando muere su hijo... porque aquella tarde no estaba lloviendo... era el llanto de los hinchas porque el Príncipe se iba, y el pueblo sabía que no había descendiente’’ -con estas palabras se despidió el cantautor Ignacio Copani de Enzo Francescoli, en su partido de homenaje entre River y Peñarol, sus dos clubs del alma. Pero empecemos por el principio. Corría la década de los ‘70 cuando un flaco y desgarbado joven montevideano deslumbraba en las canchitas del Club Cádiz Real y en el liceo Maturana. ‘El Enzo’ como era conocido fue rechazado por el club de sus amores, Peñarol. Pese a esto nunca se desalentó y a los 14 fue fichado por Montevideo Wanderers, con quien debutaría en Primera División en marzo de 1980. 

El 21-12-97, River empató a 1 ante Argentinos Jr. Ese encuentro le valió el título del Apertura a River y fue el último partido del ‘Príncipe’. “Todo era mucho mas difícil y pesado. Prolongar mi permanencia hubiese significado una carga y en casi 19 años de trayectoria jamás había tenido esa sensación" -afirmó Francescoli. Su balance en el fútbol argentino lo coloca como el máximo goleador extranjero de la historia del club y el tercer máximo goleador extranjero de Argentina. Un auténtico fenómeno. Sin duda, ‘El Príncipe’ acabó coronándose rey en Mar del Plata .


Los roles en un vestuario

El objetivo principal de cada jugador de un equipo es ganar. En relación a este objetivo principal todos los demás parecen tener menos importancia, aunque el establecimiento de roles para cada uno de los jugadores de un equipo de fútbol antes del partido, así como el de normas para todo el conjunto debe ser considerado esencial para que el grupo de personas se convierta en un conjunto que funcione eficazmente. Sin embargo, dicho rol, o roles, no deben agobiar nunca al jugador, sino que deben servirle para alcanzar la victoria.

Un rol es un conjunto de conductas que se espera ver de un jugador que ocupa una demarcación determinada con unas tareas especificas dentro de un equipo, o que se espera de un dirigente que forma parte del staff técnico del equipo.

Generalmente, el rol de un defensa lateral suele ser muy distinto del de un defensa libre o una media punta, así como el entrenador tiene roles bien distintos a realizar –antes, durante y después del partido– que el jefe de equipo (manager) o el preparador físico.

El equipo de fútbol, como organización, requiere de individuos que antes, durante y después de la competición lleven a cabo roles diseñados según su potencial y particularidad. Por eso es evidente que los jugadores serán fichados y más tarde también preparados en sus entrenamientos individualizados con el fin de poder ejercer estos roles con un alto porcentaje de éxito (especialistas en tiros libres, en la marca, en la distribución del juego, en saber atacar por sorpresa desde la segunda o tercera línea, en la conducción del balón y el regate, etc.). Esto no impide que los entrenamientos colectivos que aseguran una óptima comunicación y compenetración entre los individuos prevalezcan.

sábado, 20 de septiembre de 2008

La esencia del juego


Jugar es para el joven jugador tan vital como el sueño: necesario para su salud corporal y para su mente. El jugador de bases aprende jugando. Así satisface su deseo de moverse y descubrir el fútbol. Consecuentemente el juego es siempre el punto central de cada sesión de entrenamiento. El arte de enseñanza es adaptar el juego al niño y no al revés. Jugando con los demás facilita la capacidad de comunicación y estimula el proceso de toma de decisiones.


Esta debería de ser la mayor premisa en los inicios para los niños. La inserción de los jóvenes del colegio al equipo de club es un cambio radical para ellos. Las reglas, las dimensiones, los espacios, las distancias ... al niño le cuesta, y su mente continua dibujando jugadas llenas de creatividad, ya que su cerebro esta en esa fase de derroche mental incansable que tras el paso del tiempo, y con la inclusión de las reglas y normas acaban por ser degolladas. La esencia del juego consiste en ese espiritu callejero o de patio de colegio por divertirse, pasarselo bien es el objetivo y asi deberia ser siempre.


Hoy tras ver dos partidos de bases, uno cadete y otro juvenil, se me ha venido a la mente el crear este artículo. No he visto a los jugadores divertirse, sentirse libres con la pelota, como bien saben hacer en los entrenamientos. Juegan con ansiedad, apelmazados, alterados, algo poco común a estas edades, donde tienen que disfrutar de los espacios que no volverán a tener cuando pasen de la etapa juvenil. Luego vendrá el manicomio, la guerra, el codazo en la boca, los pelotazos sin criterio y echarán de menos haber tenido 14,15,16 años.


Parecía como si sus entrenadores en la banda, cronometrasen la llegada a la portería rival, cuando insistian en todo lo contrario, el juego elaborado, con pausa, con tranquilidad, ambos disfrutaban de marcadores favorables, pero ni aun así, la locura los perseguía.


Creo que estas son pautas que se repiten en muchas ocasiones, y en donde la mejor solución pasa por el diálogo, más bien la terapia de grupo. Hablar sobre esas determinadas fases del partido en donde nos puede la ansiedad, es en ese momento cuando tenemos que volver a recordarles que su objetivo principal es el de divertirse jugando, y como se divierte un niño jugando al fútbol?, pues trenzando, buscando la triangulación, la pared, el pase al hueco ... y no el pelotazo innecesario, el pase absurdo, la velocidad al juego inadecuada, las precipitaciones, incertidumbres ... "tranquilos", que si hay que dar un pase de 20 metros hacia atrás al portero, no es el fin del mundo, es la conservación del balón y la dominación en la posesión, lo que nos dará la confianza necesaria para sacar toda nuestra verdadera esencia, la del juego, la de la diversión, la que más felices nos hacía cuando la practicabamos en el patio del colegio al tocar el timbre de las 17:00.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La toma de decisiones

Una vez escuche a un entrenador decir una frase letal, contundente, "el que vale a la cancha y el que no al parque". Se trataba de un documental sobre fútbol base argentino. En ese momento estaban hablando del proceso de selección, para entrar en River Plate, de talentos entre más de un centerar de niños, muchos de ellos desplazados desde cientos de kilometros acompañados de sus padres, con el único propósito de ser admitido por el club.

Este entrenador parecía que se había saltado varias lecciones, ya no como formador de futbolistas, sino como persona encargada de transmitir valores. Su frase sintetiza una forma de pensar, una manera de actuar por parte de muchisimos entrenadores de bases. Para ellos lo importante es que el chico juegue bien, tenga talento con la pelota, nada más, no miran más allá. No piensan en valores como el compañerismo, el liderazgo, la creatividad, el sentimiento ... por supuesto no piensan en el colectivo. Un equipo de bases debe de contar, bajo mi punto de vista, con un grupo humano, que sepa combinar aspectos deportivos y humanos. Debe de existir talento, no cabe duda, pero tambien ha de haber compromiso, responsabilidad, humildad, carisma, mentalidad ... y no todos los jugadores reunen esas características, hay que buscar la simbiosis.

Esta semana me encuentro en la dificil situación de decidir, como técnico de un equipo juvenil, la friolera cantidad de 9 descartes. 9 "futbolistas", 9 personas, cada uno con su tripa, que no van a tener hueco en el equipo. No es el fin del mundo, pero es jodido. Todos sabemos que ser "rechazado" en un grupo, de lo que sea, no nos gusta, nos hace sentir mal, nos comemos la olla, pero es lo que hay. En la vida siempre tendremos a cabrones por encima que nos dirán ... "bien ..., ya te llamaremos" o "gracias por haber venido". En ese preciso instante tenemos la opción de resignarnos, o mirar el lado bueno de la decisión, pues nos puede llevar a elegir mejores caminos.

Posiblemente me equivoque, y a veces pienso en lo difícil que tiene que ser para entrenadores, como Pepe Soler, el hecho de tener que dejar a 4,5 o 6 tios fuera de una convocatoria, aunque sea yo que el acabe degollado. Uno intenta ponerse en la piel del entrenador, y aunque joda, no toca otra que levantarse y darle la vuelta a la tortilla, porque sino esta se acabará quemando.

Son decisiones que cuesta tomar, ya que estas tratando con personas, en este caso con chavales de 16,17 y 18 años, que posiblemente muchos de los descartes dejen de practicar deporte para siempre, o no lo practiquen de manera regular. Es jodido, y le das vueltas, te vienen sus caras, y te rayas. Te rayas porque has tenido su edad, y recuerdas lo que te gustaba bajar al Salvador a entrenar, aunque fuera en pleno mes de enero. Te rayas porque sabes que la etapa juvenil es la más bonita que existe en el fútbol. El grupo, los amigos, los viajes, los momentos difíciles, los entrenamientos con lluvia, los sermones del entrenador, el barro en las botas y el puro de tu madre al ver los calcetines. Esa esencia de este deporte que algunos no podrán disfrutar "por mi decisión".
Lógicamente quedarán rencores, maldiciones y puede que hasta magia negra, pero tengo que hacerlo, y lo haré siempre pensando en el grupo, en el colectivo. En buscar como Pepu Hernández hizo en basket y Luis Aragones en fútbol, un conjunto de elementos que se complementen entre si, tanto futbolisticamente, dentro del terreno de juego, como en las relaciones personales, en una conversación en el autobus camino del partido.

Que los jugadores técnicos aporten cosas a los que sean más torpones, ya que estos estan enseñandoles que hay que ser respetuoso con sus compañeros y respetar el horario de entrenamiento. Que el jugador con problemas en casa, tenga un amigo al lado que sepa poner la oreja y darle un buen consejo. Que el jugador indisciplinado sea recriminado por el responsable, pero que el primero le diga que hay que tener más carácter en el campo y este lo acepte. Podré equivocarme, pero espero haberlo hecho por pensar en lo mejor para los 23 que se quedan.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

El gran fallo de Guti ... y de muchos otros

Guti defiende a su club. El Madrid le paga y muy bien y en esa casa ha logrado los éxitos más importantes de su carrera. Pero Guti tiene un problema. Pierde el control. Un defecto que sufre dentro y fuera del campo.

Como jugador cuenta con unas virtudes notables. Posee una técnica buenísima y una sensacional visión. Lee la jugada y coloca el balón donde más duele al rival. Sin embargo, pese a estas aptitudes, los distintos entrenadores siempre han contemplado con reservas su titularidad. Tampoco en la selección ha disfrutado de continuidad. Debutó en 1999 y sólo ha jugado 14 partidos.

Los entrenadores justifican su decisión atribuyéndole falta de constancia y una tendencia a perder los papeles. Schuster le ‘castigó’ la temporada pasada tras ver la roja ante el Murcia. Sufrió falta y desde el suelo lanzó una patada al adversario. Expulsión. Al pasar junto al colegiado, una dedicatoria: “Tenéis mucha cara”.

Esta situación se ha repetido a lo largo de su carrera. Jugar como los ángeles y perder la cabeza. Como si no pudiese evitarlo, como si necesitase dar la nota discordante. Quizá, sólo quizá, en el terreno de juego este enajenamiento puede tener cierta disculpa. Va a mil, es humano y la presión puede superarle. En absoluto justificable resulta que en una rueda de prensa insulte y descalifique a quien se le ponga delante. Digo lo que pienso, pero no pienso lo que digo.

No se cortó en llamar “paletos” a la gente de Villarreal ni en decir que quien no va al Madrid no sabe ni lo que dice ni lo que quiere en clara alusión a Cazorla y Villa, jugadores que rechazaron la oferta del conjunto blanco.

Guti ama mucho a su club, pero de tanto quererle le hace daño. Le perjudica con sus declaraciones, porque la suya es una defensa fuera de lugar. Lanza patadas a destiempo y sin sentido que dejan en evidencia a él y al equipo que dice estimar.
Villa y Cazorla tomaron una decisión. Valoraron los pros y los contras y optaron por permanecer en sus equipos. Unos clubs que también les pagan muy bien y, aunque Guti diga lo contrario, donde se encuentran a gusto.

Desprestigiarles y decir que no serán nadie, porque han rechazado la oferta del Madrid demuestra por su parte una falta de ética y compañerismo. En principio, y aunque por respeto se hayan callado, ambos jugadores siempre puede acreditar que son campeones de Europa y tienen más futuro que pasado.

Los diez jugadores más canallas


1.Diego Armando MARADONA
30-10-1960; Villa Fiorito, Buenos Aires, Argentina.

El número uno de todas las listas. Tal vez el mejor jugador de fútbol de la historia, tal vez el juguete roto más famoso del balompié. Todo empezó en Barcelona, en su casa de Pedralbes, donde vivía como en la cueva de Alí Babá, entre familiares y amigos que no le dejaban ver el sol. Nápoles, con la camorra y un hijo ilegítimo al cuello, no iba a ser mejor. Y aunque su fútbol siguió maravillando al mundo (México 86’), la sombra de la droga se alargó hasta atraparle: 15 meses de suspensión por consumo de cocaína y fin a su historia de amor napolitana. Logró ponerse en forma para el Mundial ’94, fue gracias a la efedrina. Ese fue el golpe definitivo, con ensañamiento de la FIFA añadido. Escopetazos a la prensa, abrazos con Fidel, recaídas… Su desmesura pareció remitir gracias a su programa de televisión, pero el último capítulo ha sido una crisis cardiaca causada por el alcoholismo.

2.George BEST
22-05-1946; Belfast, Irlanda del Norte.
Falleció en Londres (25-11-2005).

Sus cifras le avalan: se acostó con más de 2.000 mujeres, cuatro de ellas Miss Universo; se enamoró del gin-tonic, fue detenido por varias peleas en pubs, siguió siempre la moda desde los zapatos al flequillo y, cuando podía, se pasaba por el estadio y hacía diabluras con el balón. El ‘quinto beatle’ no perdía el tiempo. Tal vez por eso una grave infección pulmonar agravada por su alcoholismo crónico acabó con este enfant terrible del fútbol, un tipo que tiró por la borda unas facultades extraordinarias y se dedicó a pasearse por equipos de medio pelo (el soccer de la NASL incluido) tras haber triunfado en el United. Se convirtió en un personaje de sí mismo, en una caricatura enferma. “En 1969 dejé las mujeres y el alcohol. Fueron los peores 20 minutos de mi vida”, dijo.

3.Eric CANTONA
24-05-1966; Marsella, Francia.

Es un tipo extraño, un rebelde profesional que ha hecho de su rostro y sus maneras una presencia, no sólo en los estadios sino también fuera, sobre todo ante la cámara, donde se ha forjado una carrera en la publicidad y en el cine. Pero esa estampa del marketing tiene sus antecedentes reales, derivados de su incapacidad para la disciplina de grupo: Cantona es un inadaptado social. Saltos de un equipo a otro, polémicas con compañeros y entrenadores, balonazos a los árbitros y hasta insultos al seleccionador galo Henri Michel le vistieron para siempre de polémico en Francia. Tuvo que buscarse la vida en Inglaterra. Entre éxitos deportivos, allí todo aguantó hasta que, el 25 de enero de 1995, tras ser expulsado en un partido frente al Crystal Palace, pateó a un espectador en su camino a la caseta. La imagen dio la vuelta al mundo y su frase a la prensa, tras el incidente por el cual fue condenado a varios meses de suspensión y 120 horas de trabajos para la comunidad, también: “Cuando las gaviotas siguen al pesquero, es porque piensan que van a tirar sardinas al mar”.

4. Jorge ‘MÁGICO’ GONZÁLEZ
13-03-1957; San Salvador, El Salvador.

Sucedió en 2001, en un emotivo homenaje del Cádiz al salvadoreño. A la hora convenida, el homenajeado no llegaba: se había quedado dormido en el hotel. Genio y figura, fue descubierto entre gambetas durante el Mundial ’82. Varios equipos le siguieron sin saber de sus veleidades nocturnas. Era sospechoso que al final se lo llevase un club modesto como el Cádiz. ¿Sabrían los demás de su afición por la juerga y, sobre todo, de su somnolencia perpetua? Míticos son sus problemas con los diferentes entrenadores del equipo cadista, de donde salió en dirección a Valladolid. Allí sólo jugó 9 partidos antes de tomarse una temporada sabática. Después volvió a Cádiz, donde David Vidal le perseguía en sus noches locas: en una de ellas, escondiéndose en la cabina del disc-jockey, volvió a quedarse dormido. También estuvo una temporadita en Los Angeles, ejerciendo de entrenador y de taxista en sus ratos libres. ¿Se quedaría dormido al volante?

5.ROMARIO
29-01-1966; Río de Janeiro, Brasil.

No entendían su fútbol. “Juego mejor si salgo por las noches”, se defendía Romario cuando le pillaban in fraganti. Lo suyo no era el alcohol, que luego también, lo suyo era el baile, el de dibujos animados en el terreno de juego y el contoneo brasileño en la pista. Mientras fue joven, aguantó lo que pudo: el frío de Holanda le hizo fuerte (“El PSV depende de mí, todos saben que el equipo no tiene condiciones para jugar sin Romario”), y los goles le dieron autosuficiencia para poner en jaque al mismísimo Cruyff (“¿Quién te crees que eres para decirme que no salga por las noches? ¿Mi padre?”) en Barcelona y a Luis Aragonés en Valencia. Siempre estaba pensando en Brasil y en el Brazilian Way of Life, tan poco adecuado a las necesidades de los equipos europeos. Su reciente y polémico gol 1.000 (la FIFA tiene dudas) le mantiene en el pedestal que él mismo se creó: "Después de Pelé, estuvo Maradona. Y tras Maradona, llegué yo".

Los diez jugadores más canallas : II Parte


6.GARRINCHA
28-10-1938; Pau Grande, Río de Janeiro, Brasil. Falleció en Río (20-01-1983).

Cuando faltó Pelé (esa lesión de Chile ’62), las piernas diminutas y torcidas de este moreno genial sostuvieron la ilusión de todo un país. Demasiado para tan poca cabeza y para tan buena gente. Garrincha fue el auténtico ídolo de la gente. Por su carácter extrovertido, alegre y su tendencia bailonga y festiva fue dejándose llevar. No ayudó su físico, con la columna desviada; ni sus problemas conyugales (se separó de su primera esposa en 1965 y de la segunda en 1977) o extraconyugales (se le conocen, al menos, 14 hijos); ni los accidentes (su segunda suegra murió por su culpa al chocar con un camión); ni, por supuesto, su pasión por la bebida. No llegó al glorioso equipo brasileño de 1970, lastrado por el alcohol. Tampoco llegó a viejo. Una cirrosis hepática le dejó, a los 49 años, perdido, solo y arruinado, en la favela en la que nació.

7.Paul GASCOIGNE
27-05-1967; Gateshead, Inglaterra.

Gazza no está loco. Es simplemente un niño de barrio (de uno peligroso, por cierto) con ganas de broma las 24 horas al día. Marcado desde jovencito por las manos en sus testículos de Vinnie Jones, la mala suerte ce cebó con Gascoigne en el Mundial ’90, en el pedestal de su carrera. Una amonestación en la ‘semi’ contra Alemania que le impedía jugar la final de haberse clasificado los ingleses, marcó su carrera. Lloró como un crío. La ‘Gazzamanía’ se desbordó y llegó hasta el Calcio, donde le esperaba su reválida. Una grave lesión de ligamentos se reprodujo y su periplo italiano acabó. La Euro ‘96 y su paso por Escocia le devolvieron la esperanza, pero Glenn Hoddle se la quitó al no convocarlo para el Mundial ’98. Se refugió en la bebida (y la comida), perdió la forma y vagabundeó por medio mundo. Hoy, ya en la cuarentena, retirado, sigue siendo un chaval difícil con ganas de llamar la atención.

9.Tomás Felipe CARLOVICH
20-04-1949; Rosario, Argentina.

El 17 de abril de 1974, la selección argentina, en plena preparación para el Mundial de Alemania, se enfrentó a un combinado de jugadores de la ciudad de Rosario. Carlovich, que entonces jugaba en Central de Córdoba, modesto equipo de las divisiones olvidadas, era el único futbolista que no jugaba en primera división. Cuentan las crónicas que ‘El Trinche’ hizo un partido inolvidable, tirando caños, asistiendo... Ese partido marcó su carrera, pero no hasta el punto de dejarlo todo por jugar en un grande. Carlovich necesitaba a su familia, sus amigos, su matecito, sus ausencias a los entrenamientos, su pachorra. Él iba a su ritmo. ¿Arruinó su vida? El fracaso hubiese sido mucho peor. A su manera, fue el mejor. E incluso Maradona, que fue testigo de su caño de ida y vuelta (su jugada fetiche) lo reconoció cuando llegó a Rosario para jugar con Newell’s: “Yo no soy el mejor jugador que ha pasado por Rosario”. No se olviden de Carlovich.

10.Giorgio CHINAGLIA
24-01-1947; Carrara, Italia.

Los Soprano no han terminado aún para los futboleros. Su imperio del hampa tiene continuación en los terrenos juego, de donde en realidad nunca ha querido marcharse este italiano emigrante, primero a Gales, con sus padres; después, tras un exitoso paso por su país, a EE UU, al Cosmos, donde chuleó durante largos años, tratando de borrar el paso de Pelé, con el que mantuvo fuertes encontronazos, para convertirse en el máximo goleador de la historia de la Liga profesional (la desaparecida NASL). Chinaglia nunca se ganó del todo el favor de los ítaloamericanos. Algunos consideraron una provocación su marcha a EE. UU en el mejor momento de su trayectoria. Egoísta en el campo y fuera de él, se quedó con los derechos del Cosmos durante unos años y lo convirtió en una suerte de Globe Trotters del Soccer por las ferias del Medio Oeste. Sus maneras mafiosas se extendieron a Italia, a donde volvió para ser presidente del Lazio, donde fue procesado por irregularidades fiscales y deportivas.

martes, 16 de septiembre de 2008

La tragedia edifico la leyenda del Manchester


Inglaterra nunca olvida a sus héroes. Sembrado de estatuas de reyes y generales, el país jamás se desvincula de su pasado. Tampoco es desmemoriado con poetas, músicos y científicos. Es una nación que honra perennemente a sus campeones. Les hace sentirse más ingleses. Esta característica, menos frecuente de lo que parecen en otros lugares, define el vínculo de Inglaterra con la historia. También en el fútbol.

Dos tragedias iguales no tienen el mismo valor sentimental en distintos países. Hoy se cumple el cincuentenario de la catástrofe de Munich, donde ocho jugadores del Manchester United, y otros 15 pasajeros, murieron cuando se estrelló el avión que les trasladaba a su ciudad. Nueve años antes, todos los jugadores del Torino perecieron al estrellarse su avión en la basílica de Superga. Entre ellos figuraba el mejor futbolista de la época, Valentino Mazzola. La memoria sigue mucho más viva en el accidente del Manchester que en la tragedia del Torino. Así son los ingleses. No hay pueblo más identificado con sus símbolos. De ahí viene su obsesión por la Copa del Mundo de 1966. Han pasado 42 años, pero ahí sigue firme en imaginario colectivo. Lo mismo sucede con la catástrofe de Munich, en algún sentido más reciente que nunca.

Dicen que el equipo estaba destinado a la grandeza. Eran jóvenes y buenos, una combinación insuperable cuando se mide el impacto de la muerte. En eso, el Manchester United ha oficiado la liturgia mejor que nadie. El equipo había conquistado los campeonatos de 1955-56 y 1956-57, pero la conquista fue mayor después de la tragedia. La muerte hizo incomparables a los Busby Babes. Nadie puso límites a lo que podría haber ganado aquel equipo. La eternidad le ha convertido en el campeón de campeones.

En la temporada 57-58, el Manchester United trataba de defender el orgullo del fútbol inglés. Al inicial desprecio por la Copa de Europa siguió el interés por demostrar una supremacía que no se correspondía con la realidad. Inglaterra había fracasado en los Mundiales, y especialmente en el de Brasil 1950, donde perdió con España y Estados Unidos. Los muchachos de Busby tenían como objetivo acabar con la hegemonía del Real Madrid. Un año antes, Di Stéfano se había adueñado de Old Trafford. Cuando el equipo inglés regresaba victorioso de la eliminatoria frente al Estrella Roja de Belgrado, se consideró que el duelo final con el Real Madrid sería inevitable.

En el avión estaba concentrado lo mejor y más novedoso del fútbol inglés. A la cabeza, el joven Duncan Edwards, cuyo mito ha alcanzado proporciones sobrehumanas. Tenía 21 años y era un centrocampista total: poderoso, con buena técnica, dos pies para pasar y rematar, competitivo y carismático. Tres años antes había debutado en la selección. Encabezaba un equipo donde destacaban Roger Byrne, Dennis Viollet y el goleador Tommy Taylor. En la punta izquierda, el joven Bobby Charlton era la gran promesa del fútbol inglés. Contaba 18 años.

Regresaban de Belgrado en un día inclemente. El avión aterrizó en Munich para repostar y seguir viaje hacia Inglaterra. En los pasajeros presidía la inquietud, que se incrementó tras el fracaso de los primeros intentos de despegue. El hielo amenazaba la maniobra, pero el capitán Thain emprendió un nuevo intento. El aparato, un Elizabethean de la compañía BEA, no logró elevarse. Perdió velocidad en el último tramo de la pista, probablemente debido al hielo, y se estrelló contra la red de seguridad del aeropuerto. Luego, golpeó a un camión cargado de gasolina y se empotró contra una casa. Eran las 15.04 horas.

Cada día, el reloj de Old Trafford señala inmóvil el momento de la catástrofe.
Murieron siete jugadores en el acto: Tommy Taylor, Roger Byrne, Eddie Colman, David Pegg, Liam Whelan, Geoff Bent y Mark Jones. Otro fue trasladado con urgencia a un hospital. Era Duncan Edwards. Durante 15 días luchó contra la muerte, lo mismo que Matt Busby, el entrenador escocés que había forjado el equipo. Edwards murió. Otras 15 personas (ocho periodistas, dos técnicos, un directivo, un azafato, el copiloto, un agente de viaje y un aficionado) fallecieron en el accidente. Busby se salvó, lo mismo que Charlton, cuya temprana alopecia se debió al impacto anímico del suceso. Sobrevivieron Dennis Viollet, Harry Gregg, Bill Foulkes, Jackie Blanchflower, Johnny Berry, Ray Word, Kenny Morgans y Albert Scanlon.

Inglaterra reaccionó con dolor y generosidad. El Manchester recibió algunos jugadores cedidos por equipos de la Primera División. Contra pronóstico, alcanzó la final de la Copa, que perdió frente al Bolton Wanderers, pero sólo ganó uno de los partidos de Liga que disputó tras el accidente. Diez años después, Busby dirigió otro gran equipo, con dos supervivientes de Munich: el poderoso Foulkes y Bobby Charlton, convertido en una estrella mundial. Eran el vínculo con el pasado y los portadores del mito que se había creado alrededor del club, representado en 1968 por George Best, el jugador que definió los sesenta en Inglaterra.

Han pasado 50 años desde el accidente de Munich. El Manchester United se hizo fuerte y venerado. Convirtió la tragedia en una fuente de inspiración para sus jugadores y aficionados. Hizo lo que se espera de los ingleses: proyectarse desde el pasado. Se desgarró el equipo, pero se construyó un mito. En gran medida, el United debe su gloria actual a aquel desastre. Hoy lo recuerda un gran cartel de tributo con aquellos jugadores alineados, y con el anagrama de AIG, la multinacional aseguradora que patrocina el equipo. No puede ser de otra manera en el club que más y mejor ha mezclado el fútbol con los negocios. Es el signo de los tiempos: todo puede venderse, todo es comercio. Hasta la muerte.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El mito del campesino canijo


¿Quieren saber la verdad? Muy pocos equipos italianos han practicado el catenaccio: Milan e Inter, a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. El carácter defensivo y oportunista que solemos atribuir al calcio es sólo un mito. El problema de los mitos (nacionales, deportivos, o de cualquier fenómeno social que requiera un sentimiento de eternidad) es que cuesta mucho cambiarlos.


El catenaccio mítico fue inventado por una sola persona. Se llamaba Gianni Brera, vivió entre 1919 y 1992 y fue el mejor periodista deportivo italiano del siglo XX. Era un tipo brillante, atrabiliario, amante de la polémica y decidido a hacerse escuchar. Examinemos ahora las circunstancias en que Brera inventó (alguien tenía que hacerlo) las leyendas fundacionales del calcio.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Italia se había convertido en una potencia futbolística, tras vencer en los años treinta (con alguna ayudita de Mussolini) dos Mundiales consecutivos. Poquísimas personas vieron jugar a aquella selección encabezada por Meazza, porque no existía la televisión, así que cada uno se hizo su propia idea.
Terminada la contienda, Italia se había hundido en la miseria. El país, vencedor y vencido a la vez (comenzó en un bando y acabó en el otro), estaba físicamente destruido. Pero quedaba el calcio, e Italia tenía todavía el mejor equipo de Europa, el Gran Torino. Entonces, en 1949, ocurrió la tragedia de Superga: el avión que transportaba al Torino se estrelló contra una montaña cercana a Turín. Nadie ni nada sobrevivió. Tocaba comenzar desde cero.

¿Qué hizo Brera? Desarrollar en sus crónicas la teoría de que el calcio debía adaptarse, como antes de la guerra, a las características nacionales. Tales características no existían, pero Brera echó mano de sus prejuicios de campesino lombardo: los italianos eran, proclamó, un pueblo de canijos mal alimentados, incapaces de competir de igual a igual con los chicarrones del norte. Era necesario, por tanto, aprovechar sus virtudes (astucia, realismo, capacidad de adaptación) y crear un sistema de juego más o menos parecido al yudo: que ataquen ellos, y nosotros encontraremos su punto débil. La aparición del catenaccio, inventado en Suiza por un austríaco, coincidió con la campaña de Brera. La teoría racial del campesino canijo y astuto se ensambló enseguida con el sistema del cerrojo.

Las tesis de Brera permitieron que Italia fuera tirando durante largos años de sequía. El periodista se convirtió en la referencia imprescindible del público, adquirió un prestigio descomunal y se dedicó a sentar cátedra desde sus crónicas en La Gazzetta dello Sport. La inmensa mayoría de los italianos se convencieron de que, en efecto, había que apostar por el posibilismo y el oportunismo, y acabaron convenciéndose de que los éxitos internacionales de antes de la guerra habían llegado por esas vías.

Los mitos, sin embargo, son voraces. Y el mismo Brera acabó reducido a la condición de rehén de su peculiar corpus teórico. Cada semana tenía la obligación de ensañarse con los técnicos audaces y con los jugadores creativos. Su víctima preferida era Gianni Rivera, el futbolista más exquisito de los sesenta. Brera le llamaba de todo, porque no se ajustaba al arquetipo del campesino canijo, astuto y propenso a las mezquindades. Para redondear su propio personaje, Brera sólo se trataba con defensas y con técnicos cerrojistas.
Tras la muerte de Brera, ocurrida en un accidente automovilístico, algunos de sus amigos decidieron revelar ciertos hechos ocultos. Y se supo que Brera admiraba profundamente a Gianni Rivera, y que no se perdía ninguno de sus partidos con el Milan. No había podido admitirlo en vida sin abdicar de toda su obra.

Pep Guardiola nació en 1971. Era un bebé cuando Manuel Vázquez Montalbán, en el vacío teórico de la pretransición política, utilizó su inmenso talento para establecer los dos mitos fundacionales de la Cataluña contemporánea: que la izquierda era compatible con el nacionalismo, y que el FC Barcelona representaba, por razones éticas y estéticas, un atributo esencial para una nación sin Estado. Era la época de Cruyff, y Vázquez Montalbán idealizó las características del holandés eximio para reciclarlas como "tradición estética" barcelonista.

Los mitos se interiorizan y se deforman. Hoy, hasta Eto'o parece convencido de que el Barça encarna un tipo inigualable de elegancia, y que los goles en el Camp Nou valen doble si se marcan de tacón y mirando al tendido. Guardiola, un hombre leído, es sin duda consciente de lo mucho que pesan los mitos.

El trabajo en equipo

El fútbol es un deporte en el que participan 11 jugadores, por lo que debemos considerarlo como un deporte de conjunto, una actividad grupal. Por este simple y conciso motivo el conjunto deviene el elemento más trascendente en el éxito del equipo.

Cierto es que cuando un equipo está haciendo una buena temporada todo son elogios hacia los jugadores, entrenador y diferentes estamentos del club. Nadie se estaría fijando en ellos si no ocuparan uno de los puestos altos de la tabla.

Muchos son los factores que intervienen decisivamente en el buen funcionamiento de un grupo, en las variantes existentes para crear una ‘piña’. Entre todos ellos, hay uno que para mí es determinante: es básico que el técnico transmita unas normas, tanto de trabajo como de convivencia, para dejar claro las cosas que se pueden hacer y las que no; y que sucede en el caso de que estas directrices sean vulneradas. Estas normas deben ser respetadas diariamente por todos los miembros del club, pero especialmente por el entrenador. Si este predica con el ejemplo, todos tendrán las cosas claras, evitando conflictos innecesarios que resquebrajan el equilibrio del grupo. El respeto equipo-entrenador es una condición sine qua non para que lleguen los éxitos y se logren las metas.

El siguiente punto importante es tener claro el trabajo que el equipo debe realizar, siendo ésta una baza importantísima para el funcionamiento del equipo. Si sabes claramente lo que tu equipo debe hacer sobre el campo tienes gran parte del terreno ganado. Muchas veces el trabajo no está correspondido con los resultados, pero ese es el camino a seguir. El fútbol es caprichoso y en algunas ocasiones un mismo equipo con los mismos jugadores y el mismo entrenador, la temporada siguiente no consigue los mismos resultados haciendo lo mismo. Puede ser que los profesionales se acomoden a una forma de trabajo o sencillamente que la pelota no quiere entrar, pero con respeto y trabajo el grupo estará prácticamente formado y ese es un gran valor añadido.

En los momentos difíciles, situaciones que siempre aparecen a lo largo de una temporada, es donde realmente se demuestra si existe esa unión y esa fuerza del grupo. En los momentos buenos todos es sencillo y fácil, pero cuando todo está en contra tener al grupo unido es básico para salir de los puestos ‘calientes’ de la clasificación.

Por último, los factores restantes para un óptimo funcionamiento grupal son la humildad y tener una buena comunión con la afición. Un equipo que pierde de vista el trabajo diario, el sacrificio y el esfuerzo no puede llegar a triunfar. Es más si alguno de sus integrantes trata de ser especial y no realiza los mismos sacrificios que sus compañeros, el conjunto empezará a resquebrajarse a causa de los celos y los favoritismos. Todos deben ser uno y la modestia no se puede perder de vista. En cuanto a la afición, tenerla de tu parte, aunque los resultados no sean los mejores, te ayuda a estar más tranquilo y a notar menos la presión. Si en encuentros donde las cosas no te están saliendo bien recibes el apoyo del público, las fuerzas se multiplican y el grupo se fortalece. Por eso podemos considerar a la afición como un integrante más del conjunto, el llamado número ‘12’.

Post relacionados

Post relacionados
traductor para el blog blogger web